La OMS define la salud integral como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.
Nos han enseñado que la parte física esta totalmente separada de nuestra parte emocional y que solo debemos preocuparnos por cuidar la primera.

Es importante comprender que estas tres palabras se complementan entre si, ninguna es más relevante que la otra y son un todo. No podemos estar bien, si uno de estos componentes se encuentra descuidado o en desequilibrio.
Cuando uno de ellos está afectado es imposible que los otros dos no se vean involucrados también. Por ejemplo si vivimos bajo emociones de tristeza, enojo o frustración, nuestros pensamientos van a transformarse en negativos y posteriormente nuestro cuerpo va somatizar esas emociones y las va a convertir en síntomas o enfermedades.
Tratemos ser constantes en cuidar cada uno de ellos, en realizar prácticas que llenen de amor, luz y tranquilidad cada componente.
Deja un comentario